Dicen que a veces las palabras son más fuertes que los golpes, y eso lo comprueba uno cuando crece escuchando términos como maricón, marica, puto, joto, y todos con clara referencia a una persona: tú. Lastiman porque clasifican, marcan, apartan. Cuando uno se acepta como homosexual y los usa con amigos, sin ninguna intención de ofender, puede que ya no resultan ofensivas. Sin embargo, al analizar el significado, uno se da cuenta que son vocablos muy violentos.
Hice una breve búsqueda de términos usados en Hisponoamérica para designar, de forma despectiva, a las personas homosexuales. Entre los puntos en común destaca el uso de vocablos como hueco y cantimplora, y en general objetos, con claras referencias al homosexual penetrado, considerado por muchas personas como el verdadero gay. Esto se relaciona con la concepción machista de que el pasivo es el homosexual y no el que penetra.
También hay amplia referencia a animales. En especial se habla de aves como el pájaro o insectos como la mariposa. Creo que esto tiene que ver con la apreciación de los homosexuales como personas delicadas, llamativas por sus gestos y forma de vestirse (hay mariposas y aves que destacan por su colorido), tono de voz agudo (como el canto de los pájaros) e incluso porque se les llega a considerar débiles y huidizos, tal cual los animales anteriormente citados. Hay además símiles entre los gays y peces como las chernas, que tienen bocas muy grandes, de aquí que se deduzca referencia directa al sexo oral, práctica más común entre homosexuales que heterosexuales. Incluso, en Venezuela se les dice pargos, también como otro pez, en este caso creo que tiene que ver con el hecho de ser un pedazo de carne, que puede ser penetrado.
Encontré pocos nombres para referirse a las mujeres y en general todos se refieren a formas planas e iguales: tortillas, pan, arepas. No quiere decir que existan escasos vocablos para referirse a las lesbianas, sino que la homosexualidad masculina es la que representa mayor amenaza para el hombre, de ahí que sea más atacada.
En Argentina se emplean términos como manfloro; trolo, derivado de la palabra trolebús, medio de transporte popular en Buenos Aires y al que se ingresaba por detrás, puto, tragasable, balín, cometrocha, comerse la galletita, comerse la pija, traba (apócope de travesti u homosexual), mariquita, y a la mujer tortillera(*).
En Chile hay palabras como se le apaga el calefont (se pronuncia cálifont, y se refiere a un calentador), se le quema la mano, se le quiebra la mano y se le quema el arroz. Las frases relacionadas con la mano hacen clara alusión a una expresión de afeminamiento, mientras que la quemada del arroz. También usan maricón, marico, maraco, colizon, chabón, fleto, weviado, hueco, cantimplora (hombre que en los regimientos se ofrece para que los conscriptos forniquen de vez en cuando), yegua, weko y la expresión “le trancan los potros”, es decir, le penetran.
Para Cuba la situación no difiere mucho. Empieza en maricón y continúa en mariconaza, pájaro, pájara, pajarito, cherna, invertido, ganso loca, pato, mamador, bugarrón (hombre de apariencia muy masculina que penetra), partido, del otro bando, bajito de sal, yegua. En el caso de las mujeres, se les dice tortillera, invertida y pan con pan.
Colombia es uno de los que se consigue mayor información. Allá se les dice rosca, roscones, creo que tiene que ver con la forma del ano y que es un hueco. También emplean marico, maricones, marica (aunque esta es también usada entre personas heterosexuales sin connotación homosexual), loca, voltiao, cacorro (homosexual activo), doblada, vironcha; galleta y wafer (es el nombre de una galleta) porque se les considera ‘quebradizos’; pirobo (pasivo y activo), bambaro (afeminado), partido, cigarrón (en la costa atlántica homosexual activo), cucarro (homosexual pederasta), floripondia, lo traiciona la colita, machi (nombre con el que se le designa en la guajira, al noreste de esta nación), mariposo, polillón (como se le dice en Barranquilla) y mojarse la canoa. Expresiones similares a ésta última son ampliamente usadas en otras partes, y se pudiera entender de dos formas: la canoa sería el pene del que penetra, o que el cuerpo del gay es humedecido con el semen del activo. A las mujeres las llaman areperas. Para Costa Rica el yiguirro, ave nacional, es además sinónimo de gay. Se usa también banano, playazo, Playo (en ocasiones para calificar a un homosexual pobre) playito y maricón.
En Ecuador emplean términos como badea, del otro bando, mariposón, torreja, e incluso menestra, un guiso servido como guarnición elaborado a partir de ciertos granos. Guatemala no se escapa y allí utilizan el famoso desaviado, pero también güicoy (una especie de calabaza, algo hueco),magayón, marica y morro.
Honduras tiene una amplia variedad: cantimplora, chuleta, chuletón, cuchumbo, cumbo (recipiente de cascara de fruta usado para sembrar), culei, durazno, hueco, joto, macha (homosexual fingiendo ser heterosexual), magayón, mariposón, pájaro, playo, porrón, puñal, cuchumbo (tiene que ver con lo hueco, porque también se le denomina así a una calabaza usada por los campesinos para llevar agua y al cubilete para mover los dados, generalmente de cuero crudo), locona, culero y mamplora.
México no se queda atrás con las palabras puto, puñal, putín, marica, joto, jota, muerde almohadas, sopla nucas, cacha granizo, manocaída, mariposón, mayate, mayatón, mampo (usado en el estado Chiapas, al sur del país), pato, reina, perra, rascaespaldas, y expresiones como se le hace agua la canoa, toma arroz con popote (absorvente, pajilla), le truena la reversa (reversa se refiere a la velocidad del carro), batea del otro lado, batea para los dos lados (bisexual), le gusta el camote, del otro bando, se le va la puerca al monte, le gusta que le midan el aceite y le gusta el chile. Para las mujeres es frecuente escuchar lencha y tortilla. En Panamá hay términos como batibuay, tralalai-la, mariflor, pato, ajito'e sal, ñaño, ñorro, cueco, masca verga, y mascabola. A las mujeres se les dice cueca y tortillera (**).
En Venezuela se les llama argolla, marica, marilandro, mariposa, marisco, marico, parcha, parchita, pargo, puchungo y otra en común con varias naciones más: partío.
* Las expresiones, excepto las de Cuba y México, fueron tomadas en parte del sitio www.tubabel.com.
** Las palabras de Panamá fueron extraídas en su mayoría de una nota de facebook de Augusto Carlos Barrera Giráldez.
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viernes, 25 de diciembre de 2009
jueves, 24 de diciembre de 2009
Dejemos que la gente decida
Este fue el título con que Paz Fernández-Cueto (ese es el apellido de su esposo, el suyo es Gutiérrez Cortina) la conservadora columnista del periódico Reforma tituló su colaboración del 11 de diciembre, en clara referencia a su inconformidad con la aprobación en el Distrito Federal, la capital de México, del matrimonio entre homosexuales y la posibilidad de que estas parejas puedan adoptar niños.
Lo anterior, que ha significado un gran avance en la lucha contra la intolerancia, es para ella un retroceso. "Desde el punto de vista del bien común el asunto no es de menor trascendencia, si consideramos que afecta la concepción misma de la familia, violando derechos fundamentales en los niños, al dificultarles la posibilidad de una identificación emocional y afectiva con su propio sexo y con el sexo contrario", se lee en un fragmento de su columna. En otro espacio plantea que insistir en el reconocimiento de esas uniones como matrimonio es tergiversar el concepto de una institución fundamental, precisamente porque en ella se funda toda la sociedad.
Todos esos son argumentos erróneos, que no se validan psicológicamente y resultan de una mentalidad acostumbrada a discriminar. Pero en lo que sí tiene razón la señora es que en caso de hacerse un referendum, la mayoría de la población mexicana votaría en contra del matrimonio gay, influenciado por diferentes razones, aunque creo que en especial por las creencias católica. De hecho el cardenal mexicano Norberto Rivera Carrera declaró hace unos días, a propósito de este mismo tema, que esa ley era “inmoral” y consideró “perversa” la posibilidad de que los homosexuales puedan adoptar niños. Además, advirtió que esa legislación “llevará a la ruina a la sociedad”.
No podemos esperar a que una mayoría apruebe lo que beneficiará a una minoría, normalmente al grande no le preocupa lo que piense el pequeño. Hay decisiones que se tienen que hacer aunque muchos otros no estén de acuerdo. Es como cuando uno asume su homosexualidad. Si yo hubiera esperado a que mis padres aceptaran mi preferencia sexual para después empezar a vivirla, seguiría encerrado en mi cuarto, con muchas dudas, miedos e inseguridad. Las mayorías no siempre son muy recomendables, no olvidemos que han llevado a la hoguera y a la horca a muchas personas.
Ya quisiera ver yo que la población afroamericana de Estados Unidos, que aunque ha crecido en cantidad sigue siendo una minoría, se hubiera detenido en la lucha por conquistar más derechos. Desde que Rosa Parks se negó a ceder su asiento a un blanco y moverse a la parte de atrás del autobús ha quedado claro que así tienen que ser las cosas. Alguien dice "hasta aquí" y todo comienza a cambiar. Lo mismo ha pasado con las mujeres y el derecho al voto, se han ido conquistando derechos en una sociedad mundial dominada por valores machistas y religiosos conservadores. Este tipo de decisiones no tienen que basarse en lo que opine una mayoría, sino en principios básicos como la igualdad y la posibilidad de que todos puedan hacer lo mismo.
Muchos se justifican diciendo que la homosexualidad es algo antinatural porque no hay reproducción. Desde esa absurda perspectiva entonces cualquier persona heterosexual estéril pudiera ser considerada antinatural y por lo tanto carecería del derecho de tener hijos. Ni modo, debe acatar la decisión de la sabia madre naturaleza. Sin embargo, sabemos que no es así. Muchas parejas heterosexuales intentan con técnicas de inseminación artificial o adopción, y nadie les dice nada. Entonces ¿por qué los homosexuales no podemos intentarlo también? Claramente este argumento carece de validez.
Además, el sexo tiene una parte de placer muy importante ¿o se trata de vivirlo como conejos, únicamente para reproducirse? Entonces para estas personas de mentalidad limitada, como Paz Fernández Cueto, Norberto Rivera Carrera, Esteban Arce y millones más, lo importante es tener hijos por doquier. Y habrá algunos como Fernández Cueto, con una mansión en el Pedregal y con cariño para dar, que no tendrán problema en criar a niños. Sin embargo, existen otros millones de bebés que llegan al mundo sin la atención y educación que los haga crecer felices. Muchos de ellos terminan tirados a la calle o abandonados en un orfanato ¿por qué negarles la oportunidad de ser adoptados por parejas llenas de cariño, como pueden ser las homosexuales?
Lo anterior, que ha significado un gran avance en la lucha contra la intolerancia, es para ella un retroceso. "Desde el punto de vista del bien común el asunto no es de menor trascendencia, si consideramos que afecta la concepción misma de la familia, violando derechos fundamentales en los niños, al dificultarles la posibilidad de una identificación emocional y afectiva con su propio sexo y con el sexo contrario", se lee en un fragmento de su columna. En otro espacio plantea que insistir en el reconocimiento de esas uniones como matrimonio es tergiversar el concepto de una institución fundamental, precisamente porque en ella se funda toda la sociedad.
Todos esos son argumentos erróneos, que no se validan psicológicamente y resultan de una mentalidad acostumbrada a discriminar. Pero en lo que sí tiene razón la señora es que en caso de hacerse un referendum, la mayoría de la población mexicana votaría en contra del matrimonio gay, influenciado por diferentes razones, aunque creo que en especial por las creencias católica. De hecho el cardenal mexicano Norberto Rivera Carrera declaró hace unos días, a propósito de este mismo tema, que esa ley era “inmoral” y consideró “perversa” la posibilidad de que los homosexuales puedan adoptar niños. Además, advirtió que esa legislación “llevará a la ruina a la sociedad”.
No podemos esperar a que una mayoría apruebe lo que beneficiará a una minoría, normalmente al grande no le preocupa lo que piense el pequeño. Hay decisiones que se tienen que hacer aunque muchos otros no estén de acuerdo. Es como cuando uno asume su homosexualidad. Si yo hubiera esperado a que mis padres aceptaran mi preferencia sexual para después empezar a vivirla, seguiría encerrado en mi cuarto, con muchas dudas, miedos e inseguridad. Las mayorías no siempre son muy recomendables, no olvidemos que han llevado a la hoguera y a la horca a muchas personas.
Ya quisiera ver yo que la población afroamericana de Estados Unidos, que aunque ha crecido en cantidad sigue siendo una minoría, se hubiera detenido en la lucha por conquistar más derechos. Desde que Rosa Parks se negó a ceder su asiento a un blanco y moverse a la parte de atrás del autobús ha quedado claro que así tienen que ser las cosas. Alguien dice "hasta aquí" y todo comienza a cambiar. Lo mismo ha pasado con las mujeres y el derecho al voto, se han ido conquistando derechos en una sociedad mundial dominada por valores machistas y religiosos conservadores. Este tipo de decisiones no tienen que basarse en lo que opine una mayoría, sino en principios básicos como la igualdad y la posibilidad de que todos puedan hacer lo mismo.
Muchos se justifican diciendo que la homosexualidad es algo antinatural porque no hay reproducción. Desde esa absurda perspectiva entonces cualquier persona heterosexual estéril pudiera ser considerada antinatural y por lo tanto carecería del derecho de tener hijos. Ni modo, debe acatar la decisión de la sabia madre naturaleza. Sin embargo, sabemos que no es así. Muchas parejas heterosexuales intentan con técnicas de inseminación artificial o adopción, y nadie les dice nada. Entonces ¿por qué los homosexuales no podemos intentarlo también? Claramente este argumento carece de validez.
Además, el sexo tiene una parte de placer muy importante ¿o se trata de vivirlo como conejos, únicamente para reproducirse? Entonces para estas personas de mentalidad limitada, como Paz Fernández Cueto, Norberto Rivera Carrera, Esteban Arce y millones más, lo importante es tener hijos por doquier. Y habrá algunos como Fernández Cueto, con una mansión en el Pedregal y con cariño para dar, que no tendrán problema en criar a niños. Sin embargo, existen otros millones de bebés que llegan al mundo sin la atención y educación que los haga crecer felices. Muchos de ellos terminan tirados a la calle o abandonados en un orfanato ¿por qué negarles la oportunidad de ser adoptados por parejas llenas de cariño, como pueden ser las homosexuales?
Ignorancia televisada
El presentador mexicano de televisión Esteban Arce mostró toda su homofobia, agresividad y falta de tacto al tratar el tema de la homosexualidad en el programa de televisión Matutino Express. No sólo destacó él por su odio hacias las personas que prefieren a aquellos de su mismo sexo, sino por todos los que lo acompañaron en su estudio, excepto la especialista ¡se quedaron callados casi todo el tiempo! Apenas pronunciaron monosílabos apoyando la postura de este ignorante personaje ¿por qué detesta tanto a la comunidad gay?
lunes, 7 de diciembre de 2009
¿Sabiduría escolar?
A continuación encontrarán una 'joyita editorial', un artículo publicado por la revista Mira, del colegio católico Miraflores. Esta es considerada una de las mejores escuelas de México, sin embargo, con la publicación de un texto muestran que la sociología y el respeto a la diversidad no es lo de ellos. En algunos de los argumentos que exponen tienen algo de razón, sin embargo, no todos los hombres que tienen problemas con sus padres resultan homosexuales, ni todos los estudiantes gays tienden a ser mediocres.
Cada uno de sus argumentos caen conforme avanza la lectura, basta un poco de análisis para tumbárselos con el mazo de la razón. Es increíble que una escuela que diga educar integralmente, predicar el amor al prójimo y el conocimiento, tenga semejante idea acerca de la homosexualidad ¿cómo crecerán los estudiantes gays que hay en sus aulas? Seguramente inseguros, atemorizados y con un gran odio hacia a la escuela. El lema de esta escuela es: la verdad os hará libres. Yo digo ¿cuál verdad? ¿este texto tan absurdo?
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